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Un lenguaje monacal

El Almirante utiliza a menudo, y con naturalidad, expresiones que se usan en los monasterios. Para referirse a las horas del día lo hace de la manera siguiente:… a hora de tercias; … a hora de completas, … a hora prima; … a hora de vísperas… También da cuenta con frecuencia del santo del día, y así dice en su diario de a bordo: víspera de San Juan y San Judas; entró en un puerto grande y le llamó puerto de Santa Catalina, por ser sábado aquel día y su víspera (24 de noviembre de 1499). En nuestra obra demostramos que su formación la obtuvo en uno o varios de los monasterios jerónimos de la época, estando éstos en lugares tan vinculados a la vida del Descubridor en Lupiana (Guadalajara), que era la casa fundacional y Guadalupe en España; y en Italia los de Santa María del Santo Sepulcro, en Florencia; en Génova y Siena, el de Génova fundado por el jerónimo Fray Alonso, que antes auia sido Obispo de Iaen en España (se refiere a Alonso Fernández Pecha) y todos los monasterios fueron dotados de monjes procedentes del de San Bartolomé de Lupiana.

Además de demostrar que la formación del Almirante es monacal, se le puede vincular a cualquiera de estos lugares, que consta los conocía o estuvo en ellos.

 

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