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14 de febrero de 1493

Este fue un día determinante para la finalización con éxito del regreso a España de las carabelas Niña y Pinta. Se embraveció la mar con grandes olas que las envolvían y amenazaban con hundirlas. A pesar de que entre ellas hicieron faroles toda la noche, la Pinta desapareció de la vista de la Niña, en la que iba el Almirante. Ante el peligro de desaparecer y que no se conociese que habían encontrado una nueva ruta para llegar a las Indias por Occidente, el Almirante tomó un pergamino y escribió todo lo que habían encontrado; lo envolvió en un paño encerado y bien atado, e introduciéndolo en un barril, lo echó al mar. También este día ordenó que se echase un romero que fuese al monasterio de Guadalupe. Para ello grabó un garbanzo con una cruz, lo introdujo con otros sin grabar en un bonete y sacó él el primer garbanzo, siendo éste el que asignaba a la persona que había de cumplir el voto si salían con bien de aquella terrible tormenta. Seguro que esa noche cantaron los marineros la salve, como solían hacer a diario, con más fervor que nunca. El relato completo se puede leer en el diario de a bordo del Almirante en ese día. El barril arrojado al mar no se sabe que apareciese nunca, y si así lo hizo, se desconoce quién fue su receptor

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